Siguiendo con la campaña anual general de Pastoral Vocacional “Mira que estoy a la Puerta y llamo”, hemos vivido la Semana Vocacional en nuestro Colegio de Marín San Narciso (del 15 al 19 de Abril). Agradezco la invitación y el acompañamiento de parte de los hermanos Simón y Ángel. Agradecimiento extensivo a toda la comunidad de Marín. Me sentí muy bien acogido desde el proyecto provincial de crear cultura vocacional.
Con los diferentes grupos de estudiantes partimos de tres registros de significados cuando hablamos de VOCACIÓN en esta campaña.
Proyecto de vida
El ser humano recibe de Dios un proyecto de vida que va manifestándose a lo largo de los años. Las ideas vocacionales, desde los primeros años pero especialmente en la adolescencia y juventud, van ocupando un espacio en nuestra inteligencia, en nuestros sentimientos y en nuestra vida espiritual. Solo el crecimiento y la maduración personal permiten que las preguntas vocacionales puedan situarnos en una perspectiva creyente.
No estamos al mismo nivel de maduración cuando preguntamos y respondemos estas preguntas: ¿Qué me gustaría hacer en la vida? ¿A qué quiero dedicarme? ¿Veo alguna necesidad del mundo o de los jóvenes a la que quiero responder? ¿Qué me está pidiendo Dios? ¿Qué me estás pidiendo Señor? Es evidente que hay una gradación. Con los años se van haciendo más personales las preguntas.
Somos Iglesia
Este es el segundo registro de significados respecto a las palabras que sugiere el slogan. En esta Casa, en esta Iglesia, Dios se hace presente en medio del mundo de los pobres. Los cristianos, unidos por la Fe , buscamos la manera de ser fieles a Dios y ponemos nuestras cualidades al servicio de todos los hombres, para hacer posible ese mundo que Dios ha soñado desde el comienzo.
Nosotros somos misioneros paúles
Sobre la obra misionera de la Congregación de la Misión , a la que llamamos COMUNIDAD porque esta palabra destaca la cercanía y familiaridad características del carisma, decimos que sirve, evangeliza, encamina su vida al mundo de los pobres y excluidos. Él Señor nos dice a la familia vicenciana que evangelicemos con el corazón de San Vicente quien nos recuerda que “los pobres son nuestros amos y maestros”. Un corazón lleno de caridad y con un rostro de bondad.
No podemos olvidar que cuando iniciemos esta Semana Vocacional estamos de lleno en el año de la fe. El Papa propone la imagen de una puerta. Una imagen que nos va como anillo al dedo. No es posible una casa sin puerta. Al utilizar esta puerta, la puerta de la fe, nos introducimos en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia. ¿Cómo se pasa el umbral de esa puerta? Se cruza cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Por eso cerramos esta semana con la celebración de una Eucaristía muy participativa con el equipo de profesores y aquellos estudiantes que libremente optaron en ir. La Capilla estaba llena y nuestro corazón se llenó de optimismo al ver y escuchar a jóvenes en clave de fe en un Cristo más fresco, desenfadado y encarnado en el mundo de los pobres.
Gracias Simón, Ángel, comunidad de Marín, equipo docente y chavales que habéis acogido y construido esta Semana Vocacional.
P. Sergio


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