Con gran esfuerzo llegamos a la tercera planta. Tras llamar a la puerta nos abren e invitan a pasar. La vivienda es muy humilde y sencilla, sus habitantes también. Jesús siente predilección por estas personas. Faltaba una semana para la misa de enfermos, teníamos que redoblar nuestros esfuerzos para comunicarlo al mayor número de enfermos y mayores. La comunidad parroquial había preparado una eucaristía especial a los enfermos de nuestro barrio, por eso a sor Leonor no le importaba subir hasta la tercera planta de unos pisos que carecen de ascensor, cuantas veces fuera necesario para invitarlos a la Eucaristía.
Una vez en el interior de la vivienda, nos invitan a pasar hasta la habitación de Brígida, lleva postrada en cama más de diez años. Sin previo aviso, habíamos invadido su intimidad, pero ella nos recibe con la mejor de sus sonrisas. Sor Leonor la abraza cálidamente al tiempo que alaba su buen ánimo a pesar de su estado, Brígida responde sonriendo, junto a ella, su hija y bisnietas. A mi mente van llegando los ecos de unas palabras pronunciadas hace más de dos mil años “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios….Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré… Mujer vete en paz y con salud.”. Aún siento el eco de estas palabras, como si Jesús las hubiera pronunciado en estos momentos. Cuando salí de mi casa para acompañar a Sor Leonor, pensaba en dedicar a los enfermos algo de mi tiempo para mitigar su soledad y consuelo en su enfermedad. ¡Qué equivocado estaba!, fueron ellos los que dedicaban su tiempo, sus sonrisas, sus esfuerzos y dolores a edificarme, me dieron mucho más de lo que yo les daba. Salí de casa de Brígida gratamente confundido, no sin antes darle recuerdos del Hno. Ramón, que la visitaba con frecuencia, nunca con las manos vacías, casi siempre con fruta. Lo siguen recordando con gran cariño.
Jesús al verse despojado de sus vestiduras e invadir su intimidad, no se le escapó ningún reproche, supo mantener la cabeza bien alta, en medio de tanto dolor y sufrimiento, su único pensamiento fue perdonar “Padre perdónalos….porque no saben lo que hacen”.
En este año se han desbordado las previsiones, han asistido a la misa más enfermos y mayores que nunca. En sus rostros pude ver esperanza, consuelo y mucha fe, la misma que puso la mujer que, en medio de la multitud, se acercó a tocar el manto de Jesús. Los enfermos tocaron el manto de Cristo en forma de santos óleos. Nuestro querido P. Paco administró la unción con dulzura y esmero a todos los que la solicitaron, como si del mismo Cristo se tratara.
Quiero desde aquí agradecer a todos los agentes de Pastoral de Salud sus esfuerzos y dedicación, al coro que animó con cantos dirigido por el Hno. Benito tan servicial y sencillo, al P. Paco por su homilía, tan cercano y humilde, a Sor Leonor, un encanto de mujer, a Sor María Jesús por las fotos, a Sole que se ofreció en el reparto de pequeños presentes que se prepararon para ellos. Quiero también mandar desde aquí un cariñoso abrazo al P. Eugenio “, me consta que desde Brasil accede de vez en cuando a este blog, fueron varios años los que pasó con nosotros. Nos enseñó a acercarnos a los demás con una sonrisa, el poder que tiene una sonrisa, no en vano muchos ya le han bautizado como el “P. Sonrisas”.
Terminamos la celebración con las Bienaventuranzas de los Mayores:
1 Bienaventurados los miran la vida como un servicio, y en servicio la gastaron.
2 Felices los que se doblan por el paso de los años, pero nunca se rajaron.
3 Bienaventurados los que mantuvieron el amor después de tantos años con su pareja de siempre..
4 Felices los que a pesar de los golpes se hicieron insensibles al desaliento.
5 Bienaventurados los que con el paso del tiempo reconocieron sus errores.
6 Felices los que a pesar de sus heridas y cicatrices han sabido perdonar y olvidar.
7 Bienaventurados los que con su trabajo escribieron una historia de la que no se arrepienten.
8 Felices los que supieron renunciar en beneficio de otros.
9 Bienaventurados los que no cedieron a la tentación del cansancio prematuro.
10 Felices los que supieron aconsejar su experiencia sin manipular voluntades.
11 Bienaventurados los que tratan de comprender y ser comprendidos.
12 Felices los que supieron dejar a Dios por Dios y ver a Dios en sus hermanos.
13 Bienaventurados los que han sabido sufrir sin que el sufrimiento los haya ahogado en la sociedad.
14 Felices los que saben que más allá de la vida, existe la vida sin vejez posible.
15 Bienaventurados los que habéis llegado hasta la vejez porque la vida siempre es bella.
16 Felices los que en vuestras alforjas nos traéis semillas de amor.
17 Bienaventurados los que habéis luchado en la vida, los que habéis trabajado, los que habéis amado, los que habéis aguantado y sufrido
Porque en la historia de Dios ni sois ni seréis anónimos perdidos.




Felicitar a Manolo Triguillos, a sor Leonor a sor María Jesús, al Hno Benito y a nuestro P. Paco, es una gracia tener este Equipo de lujo: hijas de la Caridad y Misioneros Paúles a tiempo completo en nuestra Barriada.... Felicitaciones y sano orgullo!!!!
ResponderEliminarP. Sergio