domingo, 27 de marzo de 2016

SEMANA SANTA Y TRIDUO PASCUAL

“Tres días intensos que nos hablan de la misericordia de Dios,  hacen visible hasta dónde puede llegar su amor por nosotros”, así describió el Papa Francisco el Triduo Pascual que celebraremos en este Año de la Misericordia.

Estas celebraciones han sido una oportunidad fundamental en nuestra  vida cristiana vivida en nuestra comunidad parroquial y con nuestro nuevo párroco D. Miguel. Celebraciones ricas en: liturgias, signos, detalles, oraciones, cantos… vividos con intensidad y fe.

Comenzábamos, viviendo el domingo de Ramos, con la alegría de los niñ@s de la catequesis vestidos de hebreos realizando  nuestra humilde procesión por las calles del barrio, introduciéndonos así en la semana grande, destacando dos aspectos: muerte y vida; humillación y triunfo.

“Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo” (Mt 18,20)  Con esta profunda convicción nos reuníamos lunes, martes y miércoles santo para orar.  Comenzábamos el día con una oración, sencilla, preparadas con delicadeza y detalle para que nos ayudaran a encontrarnos con el Dios de la vida, experimentando la necesidad de entrar en nuestro corazón, a ese lugar donde sólo Dios habita, convencidas de que la oración es amar y dejarse amar.

Jueves Santo, “Jesús nos enseña que la Eucaristía es el amor que se hace servicio”.
Día del Amor fraterno, del amor de Cristo, quiso amar a los suyos hasta el extremo.
Así quisimos vivirlo.

Viernes Santo, “momento culminante del amor, un amor que quiere abrazar a todos sin excluir a nadie con una entrega absoluta”. Día del gran perdón. “Si el grano de trigo no muere…”

Vigilia pascual, ¡Cristo ha resucitado! Las promesas se han cumplido, es el tiempo de lo nuevo.
Ha sido una semana muy especial, una semana especialmente santa,  que  sólo se pueden vivir desde la fe.

Gracias D. Miguel por hacérnosla vivir tan intensa, profunda y bella.

El Ágape fraterno compartido en el patio después de la vigilia, también puso su nota de alegría y júbilo en todos los participantes. Cristo había resucitado y sentíamos la necesidad de comunicarlo.

Os dejamos unas fotos que reflejan claramente lo vivido.

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