El sábado día 12 disfrutábamos de un precioso vía crucis, un día esplendido nos permitió salir por los alrededores de la parroquia.
Hacia las 11 de la mañana, nos reuníamos en la Iglesia con D. Miguel: catequistas, niñ@s, algunos padres que quisieron acompañarnos y los seminaristas que ese día nos visitaban para hablarnos sobre el seminario y la vocación.
Iniciábamos nuestro camino, acompañando a Jesús, recorriendo con Él las estaciones de su agonía y muerte, lo hacíamos por la calle ante la mirada atenta de los que se paraban a mirarnos.
Nuestro símbolo, una cruz vacía, pero, no estaba vacía, sobre ella cargaba el sufrimiento, el dolor, las penas, preocupaciones, angustia, desesperanza... de todos. Cristo sufre y muere con todos y por todos por amor. Porque el amor es el gran secreto que nos acompaña en este camino hacia la cruz, y la cruz la llave que abre las puertas de la esperanza, del perdón, de la paz, de la única y verdadera alegría que da el sentirse amado por cristo.
Los rostros de silencio, recogimiento, fervor... de algunos adultos nos interpelaban... Sentíamos cómo el Señor nos decía: aquí estoy, contigo en el dolor, para abrazarte, quererte, consolarte. ¡Aquí estoy! Y eso lo cambia todo. EL AMOR ES LO QUE SALVA.
Aquí os dejamos algunas fotos, porque es lo que mejor refleja lo vivido.
Sor Isa
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