Lleno del Espíritu Santo, recién ordenado de Diácono, me atrevo a escribir estas letras.
Aunque no he tenido muchas ocasiones para convivir con ustedes, he podido sentir el cariño y cercanía a través de vuestro párroco (Sergio) y de los otros dos miembros de la comunidad que le acompañaron.
El día de mi Ordenación fue un momento especial para mi camino de fe, y si tuviera que desear lo mejor y más bonito a alguien, le desearía que viva al Señor de la forma en la que le sentí y hoy día siento. Si todos estamos llamados a la santidad, y lo estamos, esto está al alcance de cada uno de nosotros. Les animo, dentro del año de la fe, a pensar en su relación con Dios y con los demás.
También quiero agradecer su oración, presencia y cariño mostrado hacia mí y hacía los pobres que cada día van a su parroquia. Parafraseando a Cristo, aquello que están haciendo con ellos, también lo hacen conmigo, y creo saber que hacen una buena labor parroquial. Por todo ello, gracias, ánimo y, me atrevo a pedir al Señor, desde mi humilde oración, que les ilumine para que puedan llevar a cabo ese servicio buscando siempre su Voluntad.
Hablando con Sergio, me pedía que fuera a predicar un día, cuando fuera. Yo ahora me encuentro en un momento delicado, terminando la Tesina de Licenciatura y esperando un nuevo destino para Septiembre. Con todo, no descarto por mi parte acoger este ofrecimiento si se dieran las circunstancias oportunas, y, siguiendo el consejo de Sergio, os siento como mi comunidad.
Un saludo muy grande, gracias Sergio por darme esta oportunidad y, a ustedes, por acogerla.
Ignacio Moneo Colmenar, CM (nacho para la familia y ustedes).

Gracias a ti Nacho por ser de los pobres: esclavo y servidor de ellos: les llevarás la Palabra, la Buena Noticia que el Reino está con ellos y con aquellos que quieren serlo....
ResponderEliminarUnión de oraciones!
Sergio