«Nuestra
herencia son los pobres» o la opción preferencial por
ellos
P.
Sergio Asenjo Quirós C.M. (misionero paúl)
Vicente
de Paúl,
lógicamente, nunca empleó la frase «opción
preferencial por los pobres».
Pero con otras palabras más propias de su época,
«nuestra herencia son los pobres»,
por ejemplo, expresó inequívocamente su «pasión
por ellos» y vertebró su espiritualidad y la de sus
seguidores en la preferencia absoluta y, en cierto modo,
exclusiva por los abandonados. Incluso, en sus formulaciones, se
adelantó muchos siglos a lo que la Iglesia Latinoamericana en
Medellín dijo en 1968: «dar la preferencia efectiva
a los sectores más pobres y
necesitados y a los segregados por cualquier causa», y
a la expresión acuñada en Puebla en 1979: «opción
preferencial por los pobres».
Hay
y ha habido, a través de la historia, criterios y
motivaciones de diversa índole para hacer esta opción
preferencial por los pobres. Por
ética, por utopía política,
por sentimientos humanistas y, evidentemente, por imperativo de
la fe.
Lo que nos interesa, precisamente, es descubrir el por qué de
la «opción preferencial por los pobres»
en Vicente
de Paúl y,
consecuentemente, en el espíritu vicenciano.
O, lo que es lo mismo, se trata de clarificar el sentido profundo
desde dónde sitúa Vicente
de Paúl su
toma de partido por la causa de los pobres y
su actitud de servicio integral, y desde dónde deben
seguir optando y sirviendo sus «hijos» e «hijas».
- Desde el sentido teológico
La
«opción preferencial por los pobres»
antes que un mandamiento y un compromiso es una realidad de fe o
una verdad teológica. Dios es
el primero que opta por los pobres,
sus raíces arraigan en el mismo Dios.
Por tanto, la causa de los pobres es la causa de Dios y
la cuestión de los pobres es la cuestión de Dios.
En
esta perspectiva hay que colocar e interpretar la fe y
la experiencia de Vicente
de Paúl cuando
afirma: «Dios es
el protector de los pobres». En el mismo horizonte hay
que situar y comprender al Fundador de
la Congregación de la Misión y de las Hijas
de la Caridad cuando
les transmite el espíritu vicenciano.
Así, el 25 de octubre de 1643 interpela a los Sacerdotes
de la Misión: «¡Pobres de
nosotros si somos remisos en cumplir con la obligación que
tenemos de socorrer a los pobres!
Porque nos hemos dado a Dios para
esto y Dios cuenta
con nosotros…» (XI, 56-57).
- Desde el sentido cristológico
Ciertamente,
nada entendería sobre la «opción preferencial por
los pobres»
en la espiritualidad y en la práctica vicenciana, quien
ignorase la vinculación esencial entre Jesús
y los pobres.
Porque
la vida y la misión de Jesús están tan
estrechamente referidas al mundo de los pobres y
a él pertenecen de forma tan esencial, que sin esa referencia
o pertenencia o con su incorrecta comprensión, queda
desvirtuado el mismo Jesús en su condición de salvador
de todos los hombres.
Para descubrir el criterio definitivo de la opción por los pobres en Vicente de Paúl y en sus seguidores, es preciso introducirse en el mensaje y en la misión de Jesús como referencia absoluta a su predilección por los pobres. En términos de Vicente de Paúl, esta opción equivale a «expresar al vivo la vocación de Jesucristo»: «¿Verdad que nos sentimos dichosos, hermanos míos, de expresar al vivo la vocación de Jesucristo? ¿Quién manifiesta mejor la forma de vivir que Jesucristo tuvo en la tierra sino los misioneros?… ¡Oh! ¡Qué felices serán los que puedan decir, en la hora de su muerte, aquellas palabras de nuestro Señor: “Me ha enviado a Evangelizar a los pobres”.
Para descubrir el criterio definitivo de la opción por los pobres en Vicente de Paúl y en sus seguidores, es preciso introducirse en el mensaje y en la misión de Jesús como referencia absoluta a su predilección por los pobres. En términos de Vicente de Paúl, esta opción equivale a «expresar al vivo la vocación de Jesucristo»: «¿Verdad que nos sentimos dichosos, hermanos míos, de expresar al vivo la vocación de Jesucristo? ¿Quién manifiesta mejor la forma de vivir que Jesucristo tuvo en la tierra sino los misioneros?… ¡Oh! ¡Qué felices serán los que puedan decir, en la hora de su muerte, aquellas palabras de nuestro Señor: “Me ha enviado a Evangelizar a los pobres”.
- Desde el sentido eclesiológico
Naturalmente,
si la Iglesia es
sacramento de Cristo, debe prolongar en el mundo la preferencia
del Maestro por los desheredados. Así lo entendió Vicente
de Paúl.
El jamás separa este trinomio: Cristo-Iglesia-Pobres.
Para Vicente
de Paúl la
Iglesia es una comunidad de
caridad, que continúa el «espíritu de
caridad perfecta de Cristo». No es una promesa de poderío,
sino la Iglesia «sierva
y pobre», la «Iglesia de
los pobres».
Por eso, cuando se está con los pobres y
se pone el máximo de efectivos al servicio de
los necesitados y desvalidos, se está seguro de
permanecer en la Iglesia de Cristo. no tienen nada más
que su pobreza”.
El Papa Francis nos lo ha recordado en su “sueño”: una
Iglesia pobre y para los pobres.
- El juicio de los pobres
Si
hubiera que sintetizar en una sola frase «el juicio de
los pobres»,
habría que escoger aquélla que san Vicente pronunció
en la conferencia del 11 de noviembre de 1657 a las Hijas de la
Caridad: «Los pobres son
los grandes señores del cielo; a ellos les toca abrir sus
puertas…» (IX, 916). Y así, con este «juicio de
los pobres» Vicente
de Paúl nos
quiere decir algo muy fundamental: que esos seres, los pobres,
aparentemente despreciables, sin derecho a la mirada de la
sociedad egoísta y altanera, son, en realidad, grandes; y
que nosotros somos sus servidores humildes e «indignos de
rendirles nuestros pequeños servicios».
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