Carmencita es una mujer muy devota, y llena de amor de Dios. Sus casi noventa años y las altas temperaturas que alcanzamos en Córdoba durante el verano, no son impedimento para que acuda a misa todos los días. Ella va inmersa en sus devociones, en recibir a Dios un día más, y en su Virgen Milagrosa; su imagen, la de la Virgen , está por todos los rincones de su casa. A veces su mente le suele jugar malas pasadas, olvidando los horarios de las misas, cuando esto ocurre se vuelve a casa, ningún signo de decepción podemos ver en su rostro, antes bien, por su aspecto, siempre sonriente y de buen ánimo, podría indicarnos que hubiera tomado la comunión minutos antes. – Carmencita, ¿de dónde viene a estas horas?. Le pregunté en una ocasión. – Es que me confundí de hora y cuando he llegado a la parroquia, ya había terminado la misa. Contestó con su habitual sonrisa. – Tenga cuidado al cruzar la calle. Le dije antes de despedirme. – Vale. Me contestó. Y añadió; - No te preocupes, Dios siempre viene conmigo.
Ella no entiende de economía ni falta que le hace, no sabe de prima de riesgo ni de recortes. Para Carmencita la prima es la pariente más próxima y el riesgo está en alejarse de Dios.
Para descubrir donde está Dios y cuál es su voluntad es necesario mucho amor y humildad, limpiando cada mañana con una ducha de buenos propósitos los ojos de nuestra fe.
San Vicente supo ver a Dios en la calle, lo repetía continuamente en sus conferencias a las Hijas de la Caridad. “El servicio a los pobres ha de ser preferido a todo y hay que prestarlo sin demora. Por esto, si en el momento de la oración, llaman a la puerta y un pobre o enfermo necesitan de vuestro auxilio, id a él con el ánimo bien tranquilo y haced lo que convenga, ofreciéndolo a Dios como una prolongación de la oración..Recordad que este servicio lo prestáis al mismo Dios, esto es… “dejáis a Dios por Dios”.
Esta norma para San Vicente estaba en las entrañas mismas del Evangelio. Para Jesús los enfermos, los necesitados, los que sufren injusticias a manos de los poderosos, los “desahuciados”, los alejados, los desorientados etc. eran y son su prioridad, … después de una intensa jornada, se pasaba la noche en oración. Impresionante lección de madurez espiritual; para San Vicente, el pobre no es una excusa para dejar la oración u otros deberes fundamentales, sino que lo sitúa como algo hecho al mismo Dios.
¿Qué ideología o partido político eleva al necesitado a esa altura?; Y es que al dirigir los designios de un país y su economía, si sus dirigentes lo hacen desprovistos de los valores más elementales, nos conducen a callejones sin salida, o mejor dicho nos traen a la situación en la que nos encontramos. Menos mal que siempre hubo santos que se tomaron el Evangelio muy en serio, San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac fueron dos santos que más que anunciar la “Buena Nueva”, ellos mismos por su actitud y compromiso con los pobres, formaban parte del mensaje de esperanza que nos dejó Jesús
En una ocasión le preguntaron a la Beata Teresa de Calcuta, -¿Qué aconseja a los políticos?, ella nunca se inmiscuía en política, pero en esta ocasión la respuesta le brotó de forma espontánea; - “Creo que pasan demasiado poco tiempo de rodillas. Estoy segura que serían mejores políticos si lo hicieran…….Eso es lo que todos necesitamos cuando tenemos que tomar decisiones que impliquen a los demás”.
La llama que tres siglos y medio atrás encedieron Vicente y luisa de Marillac, dando comienzo a las “Olimpiadas de la Caridad”, sigue encendida a día de hoy gracias a los P. paúles y a las Hijas de la Caridad, que al igual que sus fundadores, se toman El Evangelio muy en serio- Gracias por vuestro desvelo.
Manolo Triguillos
Gracias Manolo por llevarnos hacia Carmencita... hoy hemos llegado a Marte: un gran logro. Cuándo vamos a llegar a la Bondad de Carmencita????
ResponderEliminarSergio
Manolo muchas gracias por estas palabras. Mi distancia obligada....... de la parroquia, se hace más cercana a través de vuestra participación en esta página.
ResponderEliminarCarmencita, como otras muchas personas de la Parroquia sois verdadero ejemplo de la Palabra.
Un abrazo muy fuerte. Os queremos.
Olegario Redondo