jueves, 8 de marzo de 2012

REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE TU VIDA

¡Bienvenido a la república independiente de tu vida!
A propósito del mensaje cuaresmal del Papa: soy guardián del otro.

La mayoría de nosotros no ponemos en duda que el ser humano es un ser social. Como tal ha de vivir junto a otros. No es algo accesorio, parece necesario para nuestra vida y por ello quizás conviene pararse a pensar en cómo son nuestras relaciones y encuentros con los otros….

Si nos detenemos un momento, es fácil percibir un buen número de conflictos cuyo origen es la convivencia con los “otros”, con los más cercanos, pero también con quienes convivimos en sociedad, en mi vecindad, en la facultad, en la calle, en los lugares de ocio y fiesta etc….

Algunas veces uno piensa si esto de convivir no sería un poquito más sencillo, si antes de actuar uno se pararse un pequeño instante y se preguntase….¿y esto cómo puede afectar a los demás…?

La realidad es que no estamos solos, compartimos ámbitos de nuestras vidas con “otros”, otros que tienen sus vidas, sus inquietudes, alegrías y deseos, también problemas….., otros con los que deberíamos comportarnos como prójimos…
¿Y quién es mi prójimo….?
La conciencia del otro. Salir de uno mismo en la sociedad egocéntrica
Para responder esta pregunta, Jesús utiliza una parábola que todos conocemos, la parábola del buen samaritano. Un Samaritano que pasando por el camino, ve a alguien malherido, se acerca y se hace cargo de él…. Un ejemplo de alguien que es capaz de ver lo que le ha sucedido a otro, capaz de percibir a otro que necesita ayuda; una persona que ante una necesidad concreta se pone manos a la obra y hace lo posible para aliviar la situación.
Seguramente este samaritano tenía sus cosas que hacer, sus asuntos, su agenda. A lo mejor no le gustaba nada ver sangre, pararse ante un desconocido. Es probable que pensara, que era un peligro parar, que ya pararían otros…. Ciertamente excusas y justificaciones no le iban a faltar para pasar de largo…. Pero lo que es seguro es que se detuvo y se acercó para ayudar…

1. caer en la cuenta… “el otro existe”
En nuestro día a día nos encontramos, cruzamos, interaccionamos con un buen número de personas.
[Párate un momento, y piensa…. ¿cuántas personas se han cruzado hoy en tu camino? ¿Cuántas personas viven cerca de ti? ¿a cuántas personas les pueden afectar algunas de tus decisiones habituales? ¿Cómo te has relacionado con cada una de esas personas?....]

La presencia de “los otros” nos interpela, provoca en nosotros una respuesta: reconocimiento, negación, alegría, indiferencia, preocupación, miedo, compromisos…. ¿reconozco alguno de estos sentimientos o imágenes en la relación con las personas que me rodean?

Un “don nadie”: como si no existiese para mí. Existe materialmente, pero no como persona…
Un “instrumento”: es un paso adelante, se considera al otro, pero se le considera como algo que me sirve. Pasa a ser un objeto de cuyas propiedades yo me sirvo para mis fines….utilizo a los otros…
Un “rival”: el otro pude convertirse en un obstáculo, algo que se interpone en mi camino o intereses…”el infierno son los otros” (Sartre)”
 “un objeto de contemplación”: reducimos un “tu” a un “ello”. El “otro” pasa a ser para mí un espectáculo. Me retiro, dejo distancia y contemplo…

2. Un paso más: no solo reconocer, sino ser capaces de ponernos en el lugar del otro….
No es fácil eso de intentar ponerse en el lugar del “los otros”….algo nos cuenta ya la historia de Caín y Abel: ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? (Gn 4,9)
No es fácil en los tiempos que corren, en medio de una sociedad que nos invita constantemente a centrarnos en nosotros mismos: a buscar dentro de nosotros, a conocernos, a fortalecer nuestra autoestima… como si sólo existiesen nuestros problemas, nuestros deseos.... (Para esto un buen antídoto es viajar, uno descubre que no es el centro del mundo….)
No es fácil porque a menudo no sabemos demasiado de “los otros”. Es muy difícil decirse de verdad cosas que molestan. Es fácil relacionarse a un nivel, pero no a otro. Es difícil criticarse de verdad, reprocharse de verdad, preguntarse de verdad… Es posible que necesitemos recuperar, educar esa capacidad para ponerse en el lugar del otro, de empatía, de imaginar al otro como un yo. Para no COSIFICAR a las personas.

3. Actuar teniendo en cuenta a los otros. Ahí está el último paso, y el que marca la diferencia. Porque oye, saber, saber, podemos llegar a saber que hay otros… la teoría está clara. Lo que es más difícil es actuar teniendo en cuenta a los otros. Incluso, a veces, anteponiendo sus intereses a los míos (si se tercia). Pero claro, ¿no es ser un poco pardillo? Porque, al fin y al cabo, aquí cada quién va a lo suyo, ¿no? Así es el mundo. AHORA; PARA DIALOGAR…. LA TEORIA ES FACIL. Todos la sabemos. Pero del dicho al hecho hay un trecho. Porque luego es muy difícil tener en cuenta otros intereses, preocupaciones o perspectivas. Primera propuesta.
Buscar en la vida diaria ejemplos de situaciones en las que uno mismo (u otros) actúa teniendo en cuenta únicamente sus propios intereses, y ni se da cuenta de cómo eso afecta a otros… no por mala voluntad sino porque ni te das cuenta de lo que les ocurre a los otros. Piensa en ejemplos de egoísmo cotidiano (que quizás te parecen inevitables…)
Piensa en conflictos (tuyos o de otros) en los que la incapacidad de ponerse en el lugar de otros son las que generan todos los problemas…
Ponte, por un rato, en la piel de otros significativos para ti (familiares, amigos, parejas)… Y ahora piensa sin más en sus vidas. En sus problemas. En lo que sabes de ellos.
Y ahora, la pregunta del millón. ¿Es posible evitar el ser un poco egoísta? ¿Cómo? ¿Cuál es el camino?

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