El once de diciembre pasado, se celebró en la Parroquia de Sta. Luisa
de Marillac la sexta edición del Certamen de Villancicos Cruzando Puentes. Este
año con el subtítulo Jesús, Luz de
Misericordia. Así, este encuentro de oración y canción se transformó para
todos los que asistimos a él en nuestro particular pórtico de entrada al recién
inaugurado Año Jubilar de la
Misericordia , al que accedimos inspirados en las palabras del
Papa Francisco: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”.
Nuestra Parroquia lucía alegre, bellamente adornada e
iluminada, para así subrayar todo lo que allí iba a ocurrir. El acto comenzó
con la entrada del Niño Jesús en brazos de los niños de la Parroquia , que recibido
en el altar por nuestro Párroco, quedó presidiendo el encuentro. Tras una
oración dio comienzo el certamen, que en la edición actual ha contado con la
presencia y participación de siete coros, tres formaciones de voces blancas y
cuatro de adultos: La
Escolanía del Colegio Divina Pastora, Coro del Colegio de la Milagrosa y el coro
Creciendo juntos de Sta. Luisa de Marillac; Los coros de adultos provenían de
las Parroquias cordobesas de Beato Álvaro, Sta. Rafaela María y Sta. Luisa de
Marillac, junto al Coro de la Comunidad Terapéutica Ntra. Sra. De la Asunción de Alcaudete.
En el certamen se interpretaron hasta una docena de
villancicos de los más diversos estilos, desde los más tradicionales a los más
actuales. Pero con un único eje vertebrador, cantar y contar ese gran acto de
misericordia de Dios para todos nosotros: el Mesías, Hijo de Dios vivo (Mt.
16,16). El sonido de las panderetas, las guitarras, las bandurrias… hizo que la
alegría de la Navidad se colase hasta el último rincón de la
parroquia. Tras la interpretación de un total de doce villancicos llegamos al
final de este encuentro, que se clausuró con la entrega de un cartel-recuerdo
para cada uno de los grupos participantes y con unas palabras de agradecimiento
de nuestro Párroco, D. Miguel David.
La fiesta concluyó compartiendo todos juntos un
chocolate y unos mantecados de nuestra tierra en el patio del edificio
parroquial. Así gozamos de un tiempo de Navidad, de encuentro, de alegría
compartida, de fraternidad.
Y con el eco resonante de los cantos en nuestros oídos
comenzamos a marcharnos. Pero ahora, lo hacemos contagiados por la sonrisa del
niño Dios, que tiernamente nos transmite que seamos cada uno de nosotros, los
que en este Año de la
Misericordia corramos a alegrar a los hermanos, a consolar, a
vendar heridas a liberar dudas…
Que en Belén ha nacido un niño
abrigado con nubes de armiño.
Vástago del cielo.
Joya del amor...
y su madre la perla mejor.
Adela Redondo Ecija
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