Todos
tenemos experiencia de campamentos, convivencias, juegos, etc. con niños. Este
tipo de actividades tienen una doble finalidad:
Diversión, entretenimiento, etc.
Formación: valores humanos, convivencia, evangelización.
Un icono del campamento podría ser "La Transfiguración del Señor". Como Pedro, Santiago y Juan tenemos que subir a lo alto de la montaña -el Tabor. Hay dificultades en esa subida, pero al llegar a la cumbre podremos contemplar el rostro de Jesucristo en todo su esplendor: EL ROSTRO DE NUESTROS NIÑOS.
No van a faltar dificultades en la preparación y en el desarrollo del campamento, pero en este esforzado camino nos acompaña el Señor, y el gozo de su Presencia nos hará desear acampar para siempre...
En la alegría del campamento se aprende cuando se da ("Hay más alegría en dar que en recibir" Hch 20,35), aprendemos en el contacto con los niños, crecemos al colaborar entre los monitores, cultivamos la amistad, el compartir, la renuncia, la disciplina, el esfuerzo,... EL PLAN DE DIOS.
El campamento se inscribe en el proyecto que Dios tiene sobre cada niñ@ (y sobre cada monitor).
Dios ama a cada niño, a cada joven, a cada persona. Ha pensado en él (en ti), desde toda la eternidad, es su ilusión.
Puede ser un niño problemático, con deficiencias de formación, falta de cariño,... Su historia es única, y en su mochila trae miedos, ilusiones, desconfianzas.
Alguno no sabrá convivir, otro estará muy mimado, unos vienen libremente y otros medio obligados,...
"Dejad que los niños se acerquen a mí..." (Mc 10,13-16). Los niños querían ver, oír y tocar a Jesús. Nosotros no se lo impediremos. El niño es un proyecto de hombre y de hijo de Dios: si le cerramos el paso a la trascendencia, a la relación con Dios, estaríamos mutilando un aspecto esencial de su vida.
Muchos no saben quién es Dios, o no han rezado nunca de verdad; otros sí. Todos tienen que crecer en amistad con Jesús.
Miramos desde la óptica divina, desde el proyecto de Dios en la vida del niño. Y así te acercarás a cada niño con una nueva responsabilidad que es sobrecogedora, pero entusiasmante.
Se trata de amar a los chicos como Dios les ama. (Eso es caridad).
Diversión, entretenimiento, etc.
Formación: valores humanos, convivencia, evangelización.
Un icono del campamento podría ser "La Transfiguración del Señor". Como Pedro, Santiago y Juan tenemos que subir a lo alto de la montaña -el Tabor. Hay dificultades en esa subida, pero al llegar a la cumbre podremos contemplar el rostro de Jesucristo en todo su esplendor: EL ROSTRO DE NUESTROS NIÑOS.
No van a faltar dificultades en la preparación y en el desarrollo del campamento, pero en este esforzado camino nos acompaña el Señor, y el gozo de su Presencia nos hará desear acampar para siempre...
En la alegría del campamento se aprende cuando se da ("Hay más alegría en dar que en recibir" Hch 20,35), aprendemos en el contacto con los niños, crecemos al colaborar entre los monitores, cultivamos la amistad, el compartir, la renuncia, la disciplina, el esfuerzo,... EL PLAN DE DIOS.
El campamento se inscribe en el proyecto que Dios tiene sobre cada niñ@ (y sobre cada monitor).
Dios ama a cada niño, a cada joven, a cada persona. Ha pensado en él (en ti), desde toda la eternidad, es su ilusión.
Puede ser un niño problemático, con deficiencias de formación, falta de cariño,... Su historia es única, y en su mochila trae miedos, ilusiones, desconfianzas.
Alguno no sabrá convivir, otro estará muy mimado, unos vienen libremente y otros medio obligados,...
"Dejad que los niños se acerquen a mí..." (Mc 10,13-16). Los niños querían ver, oír y tocar a Jesús. Nosotros no se lo impediremos. El niño es un proyecto de hombre y de hijo de Dios: si le cerramos el paso a la trascendencia, a la relación con Dios, estaríamos mutilando un aspecto esencial de su vida.
Muchos no saben quién es Dios, o no han rezado nunca de verdad; otros sí. Todos tienen que crecer en amistad con Jesús.
Miramos desde la óptica divina, desde el proyecto de Dios en la vida del niño. Y así te acercarás a cada niño con una nueva responsabilidad que es sobrecogedora, pero entusiasmante.
Se trata de amar a los chicos como Dios les ama. (Eso es caridad).
SENTIDO EVANGELIZADOR.
Cada monitor, ha sido llamado (vocación) por Dios para una misión concreta: ser instrumento de su Amor en el proyecto que tiene para cada niño.
Un campamento no es cristiano porque haya misa, oración y temas de formación. Tampoco se trata de hacer un convento para niños o unos ejercicios espirituales. Se trata de crear una atmósfera, un ambiente que impregne de Evangelio cada momento... Así, se realiza la auténtica evangelización, porque la Buena Noticia cala en lo más profundo de la persona, conduciéndola hacia un desarrollo integral de todas sus dimensiones.
Este ambiente sólo se puede producir si cada monitor es un apóstol, un enviado para anunciar a Jesús vivo. Los monitores son "las bienaventuranzas andando", son una encarnación del amor de Dios, para los niños y para los demás monitores... Los primeros cristianos tenían un único corazón y alma (Hch 2,42-47; 4,32-35; 5,12-16).
Sentido cristiano del tiempo: El tiempo es un regalo de Dios, y como tal debemos agradecérselo, no apropiarnos de él ni malgastarlo. Los niños viven esto con facilidad y "saben" perder el tiempo. Tú tienes que darle a Dios el tiempo que Él mismo te ha regalado, tu vida. Este es el sentido de los momentos de oración que van salpicando el día para ofrecer, pedir, agradecer, etc. Es la oración de las horas...
Sentido cristiano del cuerpo: El CAMPAMENTO URBANO nos define a las personas como una "unidad corpóreo-espiritual". La dimensión corporal no es algo accidental o de segundo rango; es la expresión y manifestación de nuestra espiritualidad, del alma. Somos imagen de Dios en todo nuestro ser.
Hoy día no se vive de una manera personal, sino que se manipula y trata como objetos a las personas, con lo que -aunque parezca lo contrario- se degrada la dimensión corporal del hombre. Al reducirlo a un objeto, se utiliza como medio para conseguir toda clase de fines impropios... "¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?... ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros, y que habéis recibido de Dios? Ya no os pertenecéis a vosotros mismos. Habéis sido comprados a gran precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo. 1Cor 6,15-20)
No se trata de que seamos o enseñemos a los niños a ser "animales domesticados". Buscamos madurar plenamente como personas en todas las dimensiones. Un cristiano, que se sabe a sí mismo y a los demás, imagen de Dios, trata el cuerpo con respeto, cuidado, disciplina.
"El Verbo se hizo carne" (Jn 1,14), y desde entonces nuestra corporeidad es lugar de la relación con Dios. Tienes que saber descubrir los signos del encuentro con Dios, santificar, consagrar toda la creación: Dios está presente en la materialidad de los sacramentos, pero también en el canto, el baile, los juegos,...
SOMOS IGLESIA POBRE PARA LOS POBRES: Espiritualidad de Comunión.
Como monitor, como bautizado responsable, de la misión evangelizadora, es un delegado de la Iglesia. No somos autónomos.
El campamento es una escuela de vida cristiana: su objetivo es enseñar a vivir como cristiano. Hay que educar, enseñar, conducir, acompañar por el camino de la fe... claro está, según las posibilidades reales de cada niño, y con las características propias de un tiempo de descanso-vacación como es el campamento.
Eres un regalo de Dios para los demás, y los demás (P. Paco, sor Isabel, monitores, niños) son un regalo de Dios. Nos mirarnos los unos a los otros con amor; si faltara la caridad todo sería inútil (1Cor 13; NMI cap IV).
"Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros. Que como yo os he amado, así también os améis unos a otros. En esto reconocerán todos que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros" (Jn 13,34-35).
Todo campamento deja recuerdos agradables... Si se vive desde la Fe y la Caridad, deja Esperanza... Esperanza en la vida, en ti mismo, en los demás, en los niños (hombres y mujeres del mañana), en la historia, en Dios...
Nuestra vida es un campamento... Dios ha puesto su tienda entre nosotros (Jn 1,14), y Jesús es nuestro mejor monitor... Aprendamos de Él.
Cada monitor, ha sido llamado (vocación) por Dios para una misión concreta: ser instrumento de su Amor en el proyecto que tiene para cada niño.
Un campamento no es cristiano porque haya misa, oración y temas de formación. Tampoco se trata de hacer un convento para niños o unos ejercicios espirituales. Se trata de crear una atmósfera, un ambiente que impregne de Evangelio cada momento... Así, se realiza la auténtica evangelización, porque la Buena Noticia cala en lo más profundo de la persona, conduciéndola hacia un desarrollo integral de todas sus dimensiones.
Este ambiente sólo se puede producir si cada monitor es un apóstol, un enviado para anunciar a Jesús vivo. Los monitores son "las bienaventuranzas andando", son una encarnación del amor de Dios, para los niños y para los demás monitores... Los primeros cristianos tenían un único corazón y alma (Hch 2,42-47; 4,32-35; 5,12-16).
Sentido cristiano del tiempo: El tiempo es un regalo de Dios, y como tal debemos agradecérselo, no apropiarnos de él ni malgastarlo. Los niños viven esto con facilidad y "saben" perder el tiempo. Tú tienes que darle a Dios el tiempo que Él mismo te ha regalado, tu vida. Este es el sentido de los momentos de oración que van salpicando el día para ofrecer, pedir, agradecer, etc. Es la oración de las horas...
Sentido cristiano del cuerpo: El CAMPAMENTO URBANO nos define a las personas como una "unidad corpóreo-espiritual". La dimensión corporal no es algo accidental o de segundo rango; es la expresión y manifestación de nuestra espiritualidad, del alma. Somos imagen de Dios en todo nuestro ser.
Hoy día no se vive de una manera personal, sino que se manipula y trata como objetos a las personas, con lo que -aunque parezca lo contrario- se degrada la dimensión corporal del hombre. Al reducirlo a un objeto, se utiliza como medio para conseguir toda clase de fines impropios... "¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?... ¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros, y que habéis recibido de Dios? Ya no os pertenecéis a vosotros mismos. Habéis sido comprados a gran precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo. 1Cor 6,15-20)
No se trata de que seamos o enseñemos a los niños a ser "animales domesticados". Buscamos madurar plenamente como personas en todas las dimensiones. Un cristiano, que se sabe a sí mismo y a los demás, imagen de Dios, trata el cuerpo con respeto, cuidado, disciplina.
"El Verbo se hizo carne" (Jn 1,14), y desde entonces nuestra corporeidad es lugar de la relación con Dios. Tienes que saber descubrir los signos del encuentro con Dios, santificar, consagrar toda la creación: Dios está presente en la materialidad de los sacramentos, pero también en el canto, el baile, los juegos,...
SOMOS IGLESIA POBRE PARA LOS POBRES: Espiritualidad de Comunión.
Como monitor, como bautizado responsable, de la misión evangelizadora, es un delegado de la Iglesia. No somos autónomos.
El campamento es una escuela de vida cristiana: su objetivo es enseñar a vivir como cristiano. Hay que educar, enseñar, conducir, acompañar por el camino de la fe... claro está, según las posibilidades reales de cada niño, y con las características propias de un tiempo de descanso-vacación como es el campamento.
Eres un regalo de Dios para los demás, y los demás (P. Paco, sor Isabel, monitores, niños) son un regalo de Dios. Nos mirarnos los unos a los otros con amor; si faltara la caridad todo sería inútil (1Cor 13; NMI cap IV).
"Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros. Que como yo os he amado, así también os améis unos a otros. En esto reconocerán todos que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros" (Jn 13,34-35).
Todo campamento deja recuerdos agradables... Si se vive desde la Fe y la Caridad, deja Esperanza... Esperanza en la vida, en ti mismo, en los demás, en los niños (hombres y mujeres del mañana), en la historia, en Dios...
Nuestra vida es un campamento... Dios ha puesto su tienda entre nosotros (Jn 1,14), y Jesús es nuestro mejor monitor... Aprendamos de Él.
Padre Sergio Asenjo
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