Hoy el Sol ha querido traer calor y color desde lo alto. La víspera hacía presagiar todo lo contrario, fue día de viento y mucha lluvia, ¡falta hace desde luego!, pero María una vez más supo estar al quite con los que la invocan; Ella, veía como el agua que caía del Cielo iba en aumento, volvió la cara a su Hijo, ¡Mira con cuanto amor las celadoras, lo preparan todo…..! , Jesús hizo todo lo demás, para que su Madre, que también lo es nuestra, pudiera pasearse por nuestras calles. Por eso en el día de las Madres, ¡qué mejor fecha!, la Virgen , la de la medalla, la Milagrosa , ha querido recorrer las calles de nuestro barrio porque conocerlo lo conoce muy bien. Ella sabe de barrios del extrarradio, de gente sencilla, humilde y pobre que lo habitan. En Belén, junto a José y Jesús, su hogar no estuvo precisamente en el centro de la ciudad. María, hoy sigue tan atenta a sus hijos, como lo estuvo en Caná, porque siendo soberana, también es servidora. Acudimos a ella como Jesús en los primeros años de su vida, como niños inseguros. El ajetreo de la vida, nos cansa, nos agota, no sólo el cuerpo, también el alma; por eso – “Madre, tu presencia fortalece, anima y nos da seguridad, sentados en tu regazo recobramos las fuerzas para retomar el camino. Discretamente seguías a tu Hijo, y como Él, te identificabas y te identificas con los necesitados con los que sufren, con las madres que tienen la responsabilidad del hogar “. En estos tiempos en los que nos toca vivir, la incertidumbre es aún mayor, por eso, agarrados a tu brazo y guiados por tu mano queremos que nos acompañes en nuestro caminar, que permanezcas junto a nosotros como lo hiciste junto a la Cruz de Jesús. 

No has querido pasar de largo, de los preferidos de tu Hijo; en la residencia de ancianos te han recibido con cariño, le has regalado Esperanza, ellos a Ti rosas, ¡Qué mejor regalo en Mayo y en Córdoba!, Rosas en forma de canciones, poemas y peticiones; puestas a los pies de tu Manto, junto a las otras. Santa Catalina desde los brazos del Padre sigue intercediendo por sus hermanas de Congregación y junto a María, nos sigue recordando cómo fueron las apariciones: “La noche del 18 de Julio de 1830, a eso de las 23,30, me oí llamar: “Sor Labouré, sor Labouré”. Desperté y miré el lado de donde venía la voz, y veo un niño vestido de blanco de unos 5 años, que me decía:” VENGA A LA CAPILLA “; me levanté y guiada por el niño me fui a la capilla; la puerta se abrió apenas el niño la tocó con la mano. Sentada en un sillón, junto al altar estaba la Virgen. Yo dudaba que fuese ella. Pero el niño me dijo: “¡ÉSA ES LA SANTA VIRGEN !”
También nos recuerda que la Virgen se apareció para dar al mundo una medalla, sencillo objeto, pero que por su rico simbolismo, recopila los misterios de la fe cristiana. Sus manos siguen abiertas de las que salen rayos, que en forma de “Gracias”, se esparcen por toda la Tierra.
Sigues presente en nuestros hogares, las celadoras se ocupan de ello, tu imagen visita nuestros domicilios.
Por eso “Padre Bueno”, desde la AMM te pedimos que bendigas a las Hijas de la Caridad que, repartidas por los cinco continentes, son instrumento de Tu Hijo en las manos de Nuestra Madre para alivio de tanto sufrimiento como hay hoy por todas partes. Están entre nosotros, sin ser del mundo están en él, son ojos, boca, manos y pies de Tu Hijo. Su único deseo (alimento) es cumplir Tu voluntad, “enseñando, cuidando, acompañando y consolando” a sus hermanos, que somos Tus hijos. Para eso fundó San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac “las Hijas de la Caridad,” ¡Qué nombre tan hermoso recibieron!
Manolo Triguillos
Me ha gustado mucho este artículo. Desde que conozco a Manolo Triguillos en su lado de escritor me encnata leer sus crónicas... son un verdadero testimonio de sensibilidad y agradecimiento a todo lo que se hace en la parroquia con sabor a humildad y servicio. Gracias Manolo y Sole.... os queremos.
ResponderEliminarSergio
FELICIDADES POR ESA GRAN PROCESION CON NUESTRA QUERIDA MADRE LA VIRGEN MILASGROSA. POR MOTIVOD FAMILIARES NO PUDE ACOMPAÑAROS Y LO SENTI EN EL ALMA UN ABRAZO JULIANA
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